Es imposible lidiar con el descaro de los descastados.
Ese descaro, una vez suscitado nunca más va a ser conciliable, y menos después de ahondar en la templanza del tiempo otorgado. Entregas...
No.
No. Ni siquiera es plausible enviar saludos a quienes los consideraron una línea
muerta en un pasillo de su laberito hostal.
La línea, pues, ahora, se reserva el derecho de admisión: it´s desconnected...
ruuuhh, ruhhhhh, ruhhhhh...
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