¡Qué Locura!

haría sustentable años después, y ese ahondamiento se llevó unos cuantos velos más... 

Rescatando a la abuela, la mía, de los párrafos anteriores, añadiré que resultó ser todo el eje de partida de mis bien apadrinadas emociones; toda una interacción cósmica, la dulzura tibia de mi infancia, la transmisión del linaje de lo fenomenológico, y del resto de lo que pude haber vivido; o quizás no, quizás, sólo me dejó preparada para decidir qué transitar; sin embargo, ella había elegido mi nombre, había sembrado expectativas.  Ella, me sentía como su hija perdida, muerta en una cirugía innecesaria

–después de unas cuatro más- a los nueve años.  Parecía creer que parte de mi ADN espiritual era el de ella, o viceversa, y así había empezado a sembrar sus vibraciones sutiles, que eran como su marca de fábrica, o las mías. Así que, para ser genuina, y rendirle homenaje, debo especificar que fue ella la que sembró las primeras sílabas semillas concienciales de compromiso activo y de cohesión dentro de mi memoria celular. Resultó, pues, también, ser mi pauta de comienzos, aprendizajes y liviandades, de otrora, de ahora, entre este plano y los demás. Como siempre, lo que viví en aquellos tiempos, y contrario a lo que yo hubiere preferido, los sucesos que se dieron me reafirmaron lo impermanente del nivel relativo, bastante a prisa, por lo que ya deben suponer, que ella estuvo conmigo escasos años; hasta los once, para ser más exactos. Sin embargo, fue el tiempo necesario para dejarme iniciada en el arte cósmico de lo esencial; luego, sin avanzar demasiado en su sesentena, se marchó en la pacifidad de lo que había logrado impregnar en mí.                                                                                                                                       

Entretejiendo posibilidades del funcionamiento estelar, ella desde sus labios aporcelanados,  exploró para mí, la dimensión de aquellos instantes en los cuales se supone se conformó la explosión universal inicial. La masa amorfa que cobraba sentido en esencia, con conciencia. Sólo en ella misma, por sí misma. 

Intentando hablarme de hacedores de destinos interrelacionados, los cuales, partían de un Destino común, me explicó las versatilidades que contenían a tus Dioses o a cualquier otra cosa que llamaran Superior.  ¿Superior a ti?, decían ellos…Pero, si vamos al caso, y pensándolo bien, cada energía podía superarse a sí misma o a la suma de muchas; entonces, en algún punto se podría superar a lo inicial, o…¿nunca sería suficiente?, como no nos parecería el resto de esas otras cosas aquí…ji,ji…¿entonces?...Bueno,

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