"Ojalá, y no desaparecieras!

y en el fondo palpó algo tieso, que no recordaba tener, unos bizcochitos de San Juan. ¿Quieres, Leo?.

         -¡Ey, hombre!, ¿acaso, vienes de gira estatal?, ¿o qué?; bueno, sí, puede ser, ¿por qué, no?;  quizás luego de comer esto -señalando una lata que comenzaba a abrir con un destapador, y que ya comenzaba a oxidarse en  las  puntas-, nos sintamos de mejor ánimo.  Primero  come tú; me dejas algo de carne, por favor, -le decía a Daya, mientras le extendía la lata con la mano derecha-.

         -¿Eso es… ¿carne enlatada?.

          -Sí. ¿Por qué, no te gusta?.

         -No…bueno…definitivamente, no.  Además, nosotros no comemos carne.

         -¿Nosotros?..¡ay, sí, ya sé quién eres!, ¡no me digas!, bueno, ¡qué lástima!, ¡ustedes se pierden ese rico placer de degustar sabores diferentes y fuertes!.  Sí, ya sé, ¡ahora te recuerdo!…Por eso me resultabas conocido…¡Claro eres el  hindú ese,  que anda dando mensajes acerca de cómo vivir una vida más sana!!!.  Ese que sale en la Tele, en las noches, en el canal 99.

         -¿Hindi?.  No, amigo.  Estás equivocado, yo no soy quien tú pien..

         -Ah, no me mientas..¡yo no tengo nada en contra de los Hare Krishna!, y dime cómo es ese asunto de que la vacas,  son sagradas.

         -Ya te dije, ¡no!; no soy ningún gurú hindú, -acotación aparte, existen maestros muy particulares, y muy buenos, en esos temas de la mente, en la India, y por supuesto, tampoco tenemos nada en contra de los Hare Krishna, pero no soy maestro, ni siquiera buen discípulo, podría ser.  Simplemente,  no consumo ningún tipo de carne. ¡Soy conservacionista de las especies, del ecosistema!. ¿Qué tal?, y por lo tanto, lo de las vacas sagradas se lo tendrás que preguntar a ellos.

         -¡No me digas!.  Vamos, ¡anda, dime!.  Sino eres hindú, entonces?...es que tu rostro me es familiar, como si siempre te hubiera conocido, en verdad, ¡me eres tan familiar!.

         -No.  En serio que no es así.  Imagínate, si en la Tierra todos fuéramos vegetarianos estaríamos sobresaturados de población animal.   Es que no comparto el principio de la preparación de esas cosas molidas, encerradas en empaques cuadrados, en un sistema que ustedes llamas “al vacío”, cuando ni siquiera entienden el concepto de vacío.  -¡Qué tal,  esto de comer vacas enlatadas! y además está el asunto ese de ciertos parásitos del aluminio, es como mucho pensó Daya, pero no dijo nada, y siguió pensando en la historia del vacío-...Algo largo de contar –fue lo que, por fin, contestó-; además, está el asunto este de la forma casi brutal, en que sacrifican a los animales, sin que ellos puedan contemplar su opción de entrega.

         -Vacío, a qué te refieres con lo de los empaques y el vacío. Cuéntame, Daya.  Yo sé que ahí hay algo más, que no me estás diciendo. Tenemos toda la noche por delante,  ¡Anda, pues, Daya, empieza!.

         Leonardo miró la lata de carne, ahora, con cierto desprecio y volvió a guardarla sin terminarla de abrir.  Entonces, Daya, sacó un paquete de pan, cortado en  rebanadas cuadradas, un frasco de margarina y uno de mermelada; una jarrita de miel.  Tomó un cuchillo de hoja pequeña, con sierra, pero sin punta, y untó el pan con ambas cosas.  Le tendió tres rebanadas a Leonardo, mientras éste  abría dos botellas de agua mineral y les exprimía el jugo de unos limones, luego les echó un chorro de miel.

         -Dime, pues Daya,¿ a qué te refieres con eso del vacío y los empaques?.

         -De lo que yo hablo, es un poco más sutil que simplemente, reducir el agua del producto, eliminar el oxígeno disponible para la respiración de las posibles bacterias y el uso de inhibidores determinados según el producto a empaquetar para que puedan validarlo en los estantes, por un tiempo determinado.  Yo me refiero a ese algo en lo que ustedes se pierden cuando intentan inteconectarse.  Creen que necesitan de las cosas para crear o crecer, y así se someten unos a otros, entregan el control o lo usan para mancillar a otros; pero esa no es la ley real.  Lo que en verdad nos entrelaza es el vacío.  ¡Sí, no me mires así!.  Todo lo que existe es energía, y además en medio de esa fuente inagotable existe un gran porcentaje de vacío entre los átomos que conforman al Todo, y ese vacío, unas veces se llena,  convirtiéndose en formas, otras veces esas formas vuelven a ser vacío.  ¡El concepto real es la interdependencia de los fenómenos en el Universo, en total compromiso, pero en libertad!.

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