"Ojalá, y no desaparecieras!

en esta Mesopotamia venezolana.  Mi pretensión, era  acampar dos días aquí  y recoger algo de  material para mi nuevo libro. ¡Ah,  y veo que tenemos algo en común!, buscamos un lugar solitario para dejar que nuestra inspiración vuele alto, ¿no le parece, Daya?.  Bueno, aunque yo espero algo más…, ¿cómo decirlo?, ¿una especie de milagro?.  Sí.  La verdad, es que pensaba en descubrir un ovni, así que como puede ver, al final, yo también me muevo por los rumores de un colectivo.   Me han dicho que, aquí en la Guaira, se ven frecuentemente y que ¡ hasta existen huellas de esos objetos!, incluso dicen que la llaman “¡la cuna de los platillos voladores???,....bueno, ¿quién sabe?, ¿por qué, no podríamos, ser testigos nosotros, también?...Además, ¡ahora que lo pienso bien, los ovnis, podrían hasta asemejarse a la “cosa” esa con que nos topamos allá atrás!.

          Y, por otro lado, Daya; ¿ Daya, verdad? estoy buscando algo que le proporcione un nuevo sentido a mi vida. A propósito, amigo, mi nombre es Leonardo Peró.

         -¡Ah, ya!, Sí, lo entiendo. Después de esas etapas fatigosas necesitamos algo novedoso que nos de ganas de echarle pichón de nuevo, a crear; Y por lo que me transmite, siento que usted necesita salir del cascarón obsoleto.  Ah, por cierto ¿cree que ese artefacto que vimos atrás, forme parte del objetivo expositorio del jardín? –sugiere Daya en forma muy sutil.

       -Puede ser, mi amigo.  ¡Umh!...Pudiera ser <decía Leonardo, mientras se masticaba nerviosamente las uñas de su mano derecha>.-

       -Y hablando de otra cosa; creo que tengo algo que le pertenece.  ¿Dónde lo metí? -murmuraba mientras revisaba los bolsillos de una chaqueta de mezclilla gris-.  ¡Ah sí!, ¡aquí estás!. <Exclamó al tropezarse con el objeto cuando su mano sumergida, dentro de un bolsito de mano, en un material gris que se asemejaba al cuero, pero que definitivamente, no lo era; lo buscaba>.  Este libro debe ser suyo, lo encontré cerca de... de la nave.

       -¡Sí, gracias!.  Debí haberlo perdido cuando vagaba por los alrededores en busca de soporte y material.  Es un libro que publiqué hace unos siete años, es mi amuleto de suerte, ¿sabe? ¡me llevó a la cima!, por eso siempre lo llevo conmigo.

         -Me gustaría leerlo, si me lo permite.

         -¡Cómo no!.  Es una oportunidad más de conocer otra opinión.  Por cierto, ¿y usted, cómo llegó hasta aquí?.

        -Ah…yo…Bueno, mis amigos….Sí..Mis amigos y yo acampamos aquí

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