"Ojalá, y no desaparecieras!

más razón!, ¿no, te has dado cuenta como  imitamos o consumimos todo lo que el resto trata de imponer o demostrar que sirve para algo?.

         -Bueno, sí..-dijo Daya, sin terminar de hilar la frase que realmente estaba en su mente.  No era tiempo; no aún, y pasó a hablar de sí mismo para darle a Leonardo un marco de referencia que lo sostuviera.

          Emj..yo, umh…Yo, soy comunicador social y estoy dictando unos seminarios.  Son para unos postgrados en la Universidad Central; ya sabe,  ahora están de moda las nuevas técnicas de comunicación expansiva, el liderazgo, la gerencia proactiva.  Y bueno, pensé que…quizás, aquí, en este lugar que se reconectan  las formas de vida podría congraciarme con algo nuevo y programar el contenido de mi  próxima conferencia,  ¿sabe?, he estado un poco bloqueado en este tiempo…

          -Me suena conocido ese síndrome!, demasiado conocido para mi gusto.  Y por cierto, ¡mucho gusto!, -dijo la voz del desconocido, extendiendo la mano para apretársela a su nuevo amigo-.

          -Encantado, mi nombre es Daya Almah.  ¿Y usted, qué hace en este magnífico lugar? –le preguntaba él, al roce crepuscular de sus manos azuladas y cálidas a Leonardo.

         -Pues yo, ¡cosas de la vida!, venía subiendo en mi camioneta cuando empezó a fallar el motor.  Al principio pensé que era el carburador de nuevo, ¿sabe?, parece que no ha estado trabajando muy bien, últimamente, como su dueño, jiji; sin embargo, en otros talleres, me han  dicho, que es un problema del distribuidor; y otro, que si es la cadena de los tiempos, que ya no da para más, y yo me pregunto ¿qué tendría esto que ver con la escasez de fuerza del motor para subir una cuesta?, y sabe Daya,  el mecánico seguía haciéndome todas esas conjeturas, en piloto automático ¡ah, y sabe qué?- ¡ell último mecánico que visité, ¡ja!,  me afirmó que todo el problema era que mi vehículo se había convertido en un cangrejo!,  ¡dígame, usted, qué significaba eso?, ¿un cangrejo?..¿que yo iba hacia atrás, o que mi auto era de otra generación?, ¡que está vencido, fuera de órbita, pues!, me contestó el mecánico, y yo  me ví reflejado en  esa comedia, mientras el mecánico trataba de entender el desconcierto de mi actuación, ¿qué le parece, Daya?.  ¡Vencido!, ¡se imagina!!,  Usted sabe… El caso, es que nadie lo ha arreglado correctamente y, por supuesto, ahora estoy aquí, varado, en medio de una nada, 

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