"Océano de Soles"

arriba sin más nada que mi luz...pero tú que haces  juegos, revuelcas tu misma esencia con las olas, además están los peces, los corales, la medusas...

            -Para que veas –le contestó el océano-, no todo lo que parece ser  es como pensamos que es o, en su defecto, que eso que enseñamos o legamos le funcionará al resto de una forma determinada, -la preconcebida-, así sean nuestros propias esencias genéticas.  Todos esos seres que viven en mí, los peces, las algas, los moluscos, todos y cada uno de ellos tiene su propia vida, pero no se preocupan de mí.  No tengo con quién compartir mis experiencias –le repetía, éste con una singular y acuosa tristeza- y se me ocurrió que tú podías ser mi amigos.

                  -Sí, sí, yo quiero!!!, sí seamos amigos, así podremos compartir nuestras visiones, nuestros sentires, nuestros neurosis..ejemmm. –le constestó el sol- dejándole entreveer que él era un poco alocado, un poco desquiciante para él pues sus movimientos insólitos, a veces sórdidos no le cuadraban a esa luz férrea que él, el sol, se empeñaba en mantener clara hasta que la Tierra se ocupaba de bloqueársela, y por lo tanto, era el tiempo en que el oceáno se quedaba en su más profunda noche, en su silencio absoluto.  Absorto en sus sonidos  y en los de universo, y no podía o no quería hacer movimientos airosos ni juguetones, aunque eso no le restaba posibilidad a la posibilidad de violentarse o airarse de vez en cuando.

            -¿Y tú sol, por qué no tienes amigos allá arriba?.  No lo puedo entender.  Tu espacio está lleno de estrellas, cometas, planetas, todas esas chispitas de luz que están en tu interior, y la luna, también está cerca de tí, la luna ¡tan majestuosa!.

            -Bien, eh..sí..ellos están ahí…umh..pero, ellos están siempre ocupados.  Todos están trabajando, cada uno en su puesto, queriendo mantener algo llamado orden cósmico…de todas formas,  se mantienen fríos y distantes. 

               -Pero, ¡ya va!..no te entiendo muy bien, si tu eres, justamente, eso, calor, y eso es justamente lo que permite una cohesión atómica,  aquello que  hace que nos nos provoque acercarnos a compartir, abrazarnos y reírnos juntos, ¿cómo que se mantienen fríos con respecto a tí?. De hecho, tú y yo estamos aquí, fluyendo prístinamente, nos estamos comunicando bien, estamos integrándonos. ¿No te parece?. Debe ser que por allá arriba te tienen mucho respeto y algo de temor.   O

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