"Gateando por los peldaños"

rifándose entre ellos a quién le tocaría  ahora el turno, de pedir dinero.   Sabes lo que hay en el fondo de ellos, y sólo emanas algo que se llama “Compasión Activa”, que es más que reconer lo irreal y quererlo modificar, que es más que Bendecir y Otorgar, y que no es menos que toda la interacción positiva que se pueda generar para que existan menos ghettos, y el mundo sea un lugar más confortable donde vivirnos el Todo. Te inclinas un poco más sobre la ventana, casi pegando los ojos al vidrio y fijas tu atención en unas taquillas rodeada de gentes que buscan en el dato sortario del “Meridiano”, el periódico citadino –por excelencia- que,  supuestamente, señala la mayor cantidad de “datos”  asertivos para apostar  a los números, que se perfilarían como ganadores del día- uno de los “imaginario resuelves” , a uno de los tantos inconvenientes provenientes del choteo político y económico de los paises latinoamericanos; no obstante, sabes de tanta otra gente que vive de ese medio, que se alimentan y alimentan. Así,que  después de todo era un mundo de intercambios consonantes y  ¡sonantes!.

         Tus ojos se tropiezan con una señora, que arrastra su peso y el adquirido en el vientre hinchado,  portador de nueva vida.  Imaginas y evocas su temporal vivido anteriormente…¡érase, una vez!, cuando, con la barriga preñada de ilusiones, y sospechando ya, que habría algo más que camisetas azules o lazos rosados, entraron en la Maternidad, las llevaron a una habitación desconchada, y  les ponían pitosín para dilatarlas.  A las tres horas aparece el médico, diciéndoles, que no han dilatado suficiente, que ya no puede esperar, que tiene que llevarlas a quirófano, ustedes estaban perdiendo pulso, les bajaba la tensión.  Luego el vacío, el solsticio planetario, no sabes cuál de todas eres tú, o quizás ninguna, pero antes, ellas; estás entre todas.  Despiertas, ves una vestimenta blanca hasta la rodilla que se acerca a tí.

         -Señora, lo sentimos mucho.  Su hijo nació muerto.  No pudimos hacer nada...  El doctor espera su autorización para que le efectúen una autopsia.

          La ves saliendo de allí, con la barriga desinflada, un esposo muerto seis meses atrás, por conato de robo cuando iba camino a casa; y al cura-pupas diciéndole:

         -Su hijo sufrió un paro cardíaco.  Tenía débil el corazón.  Lo sentimos mucho.

            Por cierto, mientras la ves seguir su camino recuerdas, que al quedarte prendida de

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