"Camaleones"

-me ha dicho Tonino, y yo no sé si me lo ha dicho de verdad porque me necesita o porque quiere hacerme sentir necesaria a la vida; de todas formas, por una razón u otra, eso no me importa, pues estoy segura que me ama y de que los tres nos estamos apadrinando-.

                   -¿Crees que estoy flaqueando?.

                    -¡Claro que no!, te conozco demasiado bien, ya, para saber que eres un tronco de buena cepa, un ¿eucalipto?...Son momentos, y esto es lógico, y necesario para drenar, pero no te puedes exceder.  ¡No te lo voy a permitir!.  Para eso estamos aquí, seguiremos unidos, apoyándonos.  Es en serio, Michelle, yo también te necesito...¡y mucho!.  Tú me das fuerzas -me dice, mi amado amigo, dándome una suave palmada sobre las manos puestas arriba de mi falda, y con las palmas hacia abajo.  ¿te sientes mejor, después del jugo?.  Sí, ya tienes color.  ¿Nos vamos?.

                 -Sí, ya estoy mejor.  Vamos, y gracias, gracias, de nuevo, infinitamente. Gracias, amiguito, por todos tus sentimientos.

                 -Por cierto, Michelle, -me ha dicho, Tonino, queriendo mantenerme fuera del mutismo, y al mismo tiempo, impresionado por mis palabras acerca de su “pérdida”¿siempre puedes conectarte tanto a  la energía de otras personas?.

                 -¿Por qué, te impresioné? –he dicho, entre sonriente y aletargada, buscando algo para sonreír en lo verosímil.

                  -Más o menos.  En verdad, sí.  Pareces una pequeña y antiquísima gitana augurando destinos y aprendizajes.  Patchaï  adivinó en ti ese algo que nosotros desconocemos. Y ¡cómo cuesta hacerte hablar!...Oírte expresar la profundidad en la que devaneas es casi sublime.

                -Muchas veces el silencio es sólo una manifestación de las respuestas que no podemos atajar; otras, son las respuestas en sí mismas recorriendo un camino para expresarse, manifestarse y, por tanto tienen un tiempo exacto para que cada quien lo asimile de una u otra forma.  Quiero decir, que muchas veces, aunque digamos esas cosas, éstas pasan desapercibidas, así que, en mi caso, lo que sucede es que mi Mente, silente acalla el ritmo del sonido penetrante y me invaden otros sonidos, respuestas.  Entonces, sientes como si hubiese llegado ese día en que aparece el canto de la vida, de los sueños, de lo irreal….de todo o de nada; ahí, sentado a tu lado.

              -Nuevamente me sorprendesssss.

              -¡Vamos qué no es para tanto!...parece que el desvanecimiento me deja liberar algo de lo que estás buscando.

             -¡Cómo qué no es para tanto!...¡Qué no

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