"Camaleones"

y quien quedara a cargo de la Comuna, una vez que él muriera.

       En pleno proceso de transformación de conciencias, ambos sentimos cómo se desprendía un olor a lirios, después de media hora de meditación conjunta. Después de eso,  yo estaba, inmensamente, tranquila.  Sabía que él lo había logrado.  Iba en camino, sólo en camino, a su Espacio Puro, pero yendo…¿qué más podíamos pedir?...sólo agradecer el tránsito, el logro.  La no-vida.

                              

                                                                                                                                                                                                                                    EPÍLOGO

 

 

           No hace falta  decir que no se internó a Patchaï, puesto que murió una hora antes de que llegase la ambulancia.

           No hace falta decir que ha pasado casi un año ya, de la muerte de uno de mis grandes cariños, para sentarme a escribir nuestra historia, cuyo punto de trascendencia es cualquiera que le beneficie a alguien más que al emisor. Fue, por otro lado el reconocimiento del estado atemporal y radiante de la mente, así como la posibilidad de habitar las Tierras Puras, después de la muerte.  No hace falta decir que he volteado otra vez los cánones, la vida, los sueños y he comenzado algo “nuevo”.  He conectado de nuevo mis manos con la posibilidad de dar, con el baile, con la música, con el tejido, con, con, con…con engranajes que despiertan mi cerebro constantemente y lo hacen girar en procesos de pensamientos diferentes cada vez.   Volví a bailar flamenco, a sentir mis manos, mis pies y mi cuerpo a un ritmo, distinto al del cerebro, pero sincronizado con él.  Volví a hacer gimnasia rítmica, a nadar. No hace falta decir que mis luceros, mis protectores, -o cualquier energía a la que le pudiera estar girando cheques de humo- permanecía fija e intensamente, adentro de mí, sustentándome para el resto.  No hace falta decir que estoy viva.  Y por sobre todas las cosas que rescaté a mi eterno del laberinto en donde lo había metido.

             Después de cinco años, decidí ingresar esto a mi sistema de comunicación con la vida.  No me gusta filtrar el dolor o la pena en los demás; no lo creo necesario para la evolución definitiva.  Por eso, desde entonces, he buscado incansablemente la fórmula sapiencial para otorgar la alegría, la egrégora positiva.  Sin embargo, en el año ochenta y tres, reconsideré que ésta también tenía que tener su equilibrio en el sistema de las comunicaciones, y además, estas páginas eran y son parte de lo que soy.  Es exactamente, lo que expresó Albert Camus, gran novelista y dramaturgo francés:  “…Cada hombre, sobre la base de sus propios sufrimientos y alegrías construye - (o destruye)- para todos”.

              Hoy, de la mano de mis energías, escuchando  cada travesía que me dibujan, sigo el sendero.  Ancho y abierto.  Hasta completar....LO.

                              

                                                                                         Yolanda Marín,

 

                                                                                       Caracas, Reeditado-Noviembre 1987.

 

P.S.: Dear readers, (Sangye): There are many things I cannot explain this. There are many things in my heart. Silence and understanding.  Love.  To share.  To sread.  With.  So....I´m here -by now, like everyone else- With respect. (2017)

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