"Ajenos, y ante el espejo"

ser, entonces lo que estaba haciendo, en parte, era reafirmar  mi verdadera libertad; la cual, de una u otra manera quería vertirse y  otorgar, de alguna forma, más libertad, incluso de la que yo misma pudiera contener.  Sin embarbo, en ese punto, me preguntaba, cuánta de esta libertad absoluta estábamos dispuestos a navegar; porque esto suponía desmaquillar al planeta de los confetis comunes y con los que habíamos sido criados; de nuevo, los marcos de referencia y las herencias…..umhhhhhhhh!, y aquí, en este punto del juego del destete, como con el psicoanálisis, sabías de mucha gente que, literalmente, había quedado desnuda por años, algunos para siempre; otros, se reinventaban y eran sus sí mismos en toda la extensión; pero yo sabía que, en general, para nadie era fácil.

             Por eso, -no huí - de casa,  sino que me marché para empezar a acumular mis propias experiencias, para entender qué perseguía en realidad, la mente humana, cuando tenía casi 18, para no entrar en detalles de cómo sucedieron exactamente las cosas porque en verdad, eso no es relevante- lo importante es dejar sentado que no estaba huyendo, ni siquiera porque las condiciones parecían indicarlo así; estaba empezando a construir otros sinos.  Aparte de ello, lo que, también, puedo decirles es que volví antes de los dieciocho, porque no me aprobaron la idea de la minoría; y luego, apenas cumplí los dieciocho, me fui de nuevo; ahora sí para hilvanar, no la primera historia, ni la segunda, ni tampoco la tercera, sino como una historia múltiple de las múltiples que pretendía  “desencantar”, para luego retornárselas con querellas y beneficios reales para una mayoría, incluyendo a mis hijas.  ¿y ellas, lo lograrían?, o mejor dicho, ¿lo lograríamos?...Pues, quién sabe!.Yo, no sólo esperaba haberlo hecho bien, como todos, a la altura con sus pequeños años, con sus conciencias en levante, con la manifestación de su expresión, sino de haberlas integrado, además, profundamente con la esencia del amor atemporal y el cual nos mantiene cohesionados como especie, y tratando de que el transitar sea más benévolo y satisfactorio.  Por otro lado, me había asegurado de que aprendieran a vadear por sí mismas los terrenos, los suyos y los no pertenecientes por ley de sangre, como el mío, y esto se los aclararé un poco más adelante. Instarlas, a no flojear en pensamiento, ni en acción y a poner el corazón, de par en par, equiparado

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