Sones del Pasado Que entrelazan El Presente

Sábado, Octubre 3, 2015

Hay traducciones que son momentáneas, que van al hilo con el viento, traducciones que se hacen rápidamente para que el concepto interno y básico no se pierda en vaguedades, para que pueda ser entendido y no dejado en la oscuridad del constituyente, de lo constituído, de sus mentes, de sus páginas, otras traducciones y significados son llevados de la mano de miles de intérpretes que intentan dilucidar acuerdos y significados comunes, algunos los tienen y los sostienen, logran amalgamar/los -se- entre sí, otros simplemente apuntan a expandir visiones y estructuras, pues no hay, no existe sino un punto común, el del origen, y esto es suficiente para el momento; pero hay otros textos que son imposibles de descifrar ampliamente, en su vastedad, pues ni en traducciones hilarantes y extensas, por más completas que éstas quieran ser, puede, alguien ajeno al propio pulso del escritor/compositor avecinar a otear su "cánon de existencia", por tanto, tampoco ver el sustrato de esas esencias pues esto es difuso desde lo temporal, y es que los traductores de vuelo empleados aquí no son los correspondientes, debido a la complejidad que entrañan esos versos no se les puede extraer el contenido intrínseco completamente sino aquellos quienes poseen una fuerte señal o impresión con "ello". La ilusión de la falacia se hace carne viva y la falacia es ilusión viva para los versos que conjugen una búsqueda que los lleve a un significado. En todo caso, el significado se haría significante para la búsqueda.

Por eso.

Algunos, en la búsqueda atemporal nos hemos subido a las rocas, sin dejar que las piedras se metan entre los dedos, o hemos tratado de no llevarnos ninguna al interior de un zapato, por muy pequeña que ésta sea, hemos intentando ver, otrora, avistar, y dejar de señalizar, dejar que entiendan el ritmo de nuestra mirada subidos allí, no resbalar por casualidad sino por conciencia, hemos avistado desde precipicios, sostenido cuerdas, nos hemos colgado en el vacío, hemos estado a punto de soltar-les a ustedes, en el vacío de lo físico, pero existe en el corazón que se mueve entre Lhasa y Nepal un “momentum”, un último instante que es el del la claridad orgásmica, en donde re-aparece una luz de refugio. Es una sabiduría última y fuera de contenido, vacía, inherente a los fenómenos y extrapolada, la cual te recuerda que la falacia universal fue, es y será lo que Es. No puede apuntar a por más porque esa es su energía. Te recuerda que no. Te recuerda que sí. Y tú, haces maromas para equilibrar su flujo y vivírtela después de haberla azuzado. Cazado, repelido. Comprendido. El silencio alcanza y sobra. Sin embargo, no basta para sostener la grandeza filiforme y conspicúa, capicúa de un señuelo colectivo sempiterno –donde se amalgame fina y valederamente la historia de ningún sueño- “sin em-bargo”, con toda la redundancia que amerita el "error orto-gráfico" de re-usar dicha pre-po-si-ción en un continuo tan cercano es un próposito de mi despropósito ahora.

Ni hoy ni nunca es o ha sido ni será necesaria la venta de taberna, vino y/o aire salado proveniente de las corrientes interiores y secretas de los canales de viento, ni de lo sagrado ni de lo profano. No hay miedo, no hay pérdida en ello, no hay oscuridad. Hay otras cosas que nada tienen que ver con lo circunscrito. Sí hay. Esencia y néctar interior. No es necesario dejar constancia de nada, la sabiduría del corazón se esparce en lo ilimitado, boundless, atemporal..Ahora, sí hay que decírselos, se dice:-aquí- la mentira y la verdad de cada uno, hay que vivírsela, cada uno, los sí mismos de uno, es propiamente el señuelo de cualquier existencia- y en aras de seguir para Un SI/DO/RE/MI/FA/SOL/LA.