Así O Más Claro?

!A ver!, a oídos acelerados, acuciantes, entre un moscardón y un abejorro, en medio de una sala se escucha: ton ton ton al rasado de un martillo de madera: "Eh... que... les voy a pedir, ¡Por Dios...!", que hagan algo para que no dejen de hacer lo que era necesario hacer para que los de este grupo o de... otros tantos grupos se emplacen y se entiendan. Y, los que pregonan ¡Por Dios!, y los que no, también, se preguntan cómo hacer para ordenar los estatutos de una reforma cualquiera a través de la sombra de un banquito parlamentario. ¡A ver si nos vamos enterando, el "Por Dios" es condicionante de palabra, pero no de acción!, por ello, los grupos que no van, necesariamente, de acuerdo con este mismo grupo, sino los que tratan de conformar un sistema contrario, que se monten en debate, uno que ataña a los intereses de los principales activos de la comuna primaria, y sigan intentando alejarse del "Por Dios" de los primeros, porque igual, guerra a diablo, es tema muerto. El tema de lo que va perseguido si va preocupándose sólo de aquello que se persigue por perseguirlo es persecución al cuadrado; y sólo eso. Pero, incluso, si ni así se cuadra posible solución al estrato comunal primario, entonces, los grupos de aguante, y los de avanzada en intento de milagros y socorridas, vuelven, de nuevo, sin quererlo, pero por embate, al ¡"Por Dios"... déjennos algo! Sin embargo, nadie suelta y todos trancan. En un trancazo, ¿qué posibilidad de salvedad existe?    Yendo, implorando, más por esa salvedad, insistimos en el asunto del "Por Dios", pero si somos autónomos, -como nos han dicho en otras oportunidades- cómo para qué hacer ruego a/o/de "Por Dios", necesitamos tal-o-cual cosa. Como, en verdad, no sabemos si somos autónomos de algo o padecemos una clase de disautonomía genética y avatárica de alguien o de algo más, también; insistimos en lo que no conocemos, pero creemos conocer. Pero no quiero confundirlos, no sería justo. No nos confundamos ni ahora ni después con esta súplica ni con el "¡Por Dios..., por fin...!", -como una línea imperdible- la cual se asoma como posibilidad, y que quizás al fin... allá... al final... lejos, se logre ese algo. Mi intención no será nunca la de asediarlos o confudirlos a ustedes como si este tema de los "Por Dios-eses" se tratase de una escudería de la Fórmual Uno. Queriendo ser explícitos, explicar a boca de jarro y dejar sentado lo que estamos exaltando, ahora, se enfatiza que lo acuclillado ante ruegos habemos de dejarlo ir para que no formen más escombros, más sombras que no vencen sino enrarecen el aire; luego, cuando la injerencia pretenciosa del ruego sea capaz de mirarse a sí misma, la podremos ver irse caminando por entre los ciudadanos, haciéndole nosotros un seguimiento de a pie a los "Por Dioses" de los otros, marchando, para dejar certificado lo que significa autonomía ciudadana o libre albedrío en la plataforma mundial y descodificar, así, a los mundillos infiltrados. Dejarlos libres. A este, a aquel, al otro. Al de ellos. Al nuestro. Al del más allá, todo-s incluido-s. Has concluído y establecido la acción ante el ruego.       Lo  más convincente y adecuado sería, que de una sola vez "¡Dios te dijera: Sííí!", y ya no habrían más súplicas, siendo hora que éste interceda por nosotros ante ese algo aberrante. Eso pretendía yo -cuando tenía siete años más o menos- que algo máganino fuera a ajusticiarlos, como "El Zorro" a los maleantes, o que lo que mi grupo de intereses pretendía fomentar -en ese entonces- no fuere un principio Zorruno, designando sólo para mi bienestar, como si yo fuese un objeto del "Por Dios" y ya; y que además, satisficiera a ese algo deseado por mí en algún momento y que yo debería de contener en mis manos, al ser parte de ese Dios completo..., que me completa.    Pero como de esos sí no va la historia acompañada, y para ver si te enteras que aquello que en principio ibas a pedir, ya no a los otros en ese proceso del "¡Por Dios!, ¡que me valga Dios!", ni a los "Por Dios" de tu desesperanza, que ya la tenías entendida, sino para que otros también se enteren y pierdan menos tiempo en jugar metras con ruegos esquizofrénicos, vas aclararándoles que las camisas de fuerza se usan para las causas alucinatorias, para los testigos de lo invisivle, y de lo visible... en las mejores ocasiones; pero no para "resuelves". Entonces, entiendes que la historia va más de negativas que otra cosa.     Como para besar al anti-tiempo perfecto, pues no existe una conciliación con él, que no sea Dionisiáco para unos -en este caso, unos ellos- y la maldiciencia para los aplastados, en este caso, nosotros-, y en algunos otros, serán los de más allá, -ni unos ni otros- se necesita conjurar al tiempo perfecto, y eso sólo es posible en la anti materia de lo inmateria, entonces, sólo nos quedan líneas paralelas por las que transitar. "¡Por Dios!", ¡que te dejen sin el Dios abastecedor!, significa que tendrás que ir directamente tú a negociar con él, -con ello- recordando, que eres algo, que en principio, es parte de él y al mismo tiempo es su mismo todo y todo lo compenetra y lo contiene, por lo que podría ser benevolente contigo. Especialmente, contigo. Pero, ¿qué pasa cuando no hay chispa chispeando?, cuando es un No a la no-cordura del "Por Dios", entonces, nos arrechamos y decimos "¡Hasta cuando esta mierda!", o Por Dios voy a pedir por tal..., "¡Que estoy pidiendo apoyo!". ¡Ey, allá arriba...es aquí, abajo!"-. Silencio. Más silencio. Y abastecer pasa a ser cuestión tuya, de ellos, de todos. Del Sol y del Agua, del Fuego, del Aire y... del Éter.    Sin embargo, como ya dijimos, la historia no va de preferencias ni de señales de humo blanco, por lo que estimo propicio machacar lo aberrante y sacarlo del ala de los Dioses. ¡Ya! ¡Hoy! Allá aquellos que a la mínima señal de "Por Dios" creen en que la chispa chispea y se sienten escuchados, siguen rogando, se deshacen en templanzas y hacen tempestades sin estrategias, que piensan son el éxito de alguna línea futura. ¡No es rogada! ¡Es trabajada, aleatoria, jalada y re-maquillada! También Mafalda lo sabe.    "¡Por Dios!, ¡Gracias a Dios!", que ya hemos llegado a donde quería. Ahora sí, vamos por buen camino. ¡Qué no, que por Dios, qué no!, que no se mueve la ruleta a favor, ni la rueda de la fortuna a flujo por rogar espacios, sueños, conjuros, como lo van indicando los sucesos que le acontecen a la mayoría de los grupos que no controlan nada, que no tienen poder, la mayoría del tiempo. ¡Que NO!, "¡Por Dios!" ¡Que esto no puede seguir así! Así, que si de maltrechería, huelga, desatino o desacato vamos impuestos, entonces el "¡Vaya por Dios!" o el "¡Válgame Dios!", ya no sería "Pedir por Dios", sino que sería: Entendimiento. "¡Por Dios y de una vez: hagamos, hagan, hacemos, haremos!... lo que Dios SÍ hubiera hecho de estar en un lugar, el de ustedes.
¿Así o más claro?