Acerca De Una Felicidad Proyectada

Viernes, Agosto 28, 2015

Todos parecemos pensar que aquello que pensamos que podría otorgarle la felicidad a otros es lo que pensamos que los hará felices, que hay algo superior a lo que somos para que esa persona continue su camino, sufra, siga, siga, sufra y encalle en otro puerto, sobre todo sí este es abierto y lejano a responsabilidades que nos atañan; sin embargo, de igual manera, no sabemos qué pasará, a ciencia cierta, con su destino. A veces, es porque no somos capaces de comprometernos con el cambio, sobre todo si nuestros destinos del momento son fuerzas de empuje activo que hay que sobrepasar para que estos sinos se correpondan, otras veces es porque no confiamos en nuestra propia esencia, a que somos aceptados como nos entregamos. Muchas veces lo que pretende el otorgante entregar no es visto como la entrega de lo ya saciado, de lo que no necesita ser buscado entre más pantanos ni más raíces deshuesadas sino como lluvia que va y viene, que refresca la tierra y luego sale el sol, y trae al arcoiris, luego desaparece, hasta nuevo aviso... y muhas otras es sólo desentendido en esencia alquímica.
Al final, del cuento, tras tanto pensar, entre unos y otros, nos hemos comido el coco, el coco se ha comido las intenciones, y ha resoplado cálidamente en la calavera del amor, en solitario, sabiendo que si el lobo tiene compañía, la loba permanecerá solitaria. Sabiendo el lobo, que conoce a la verdadera Loba, que ya, su guarida es insolvente. Que la lo-ba, la del empeño y la campiña pasada solo es un fuego en visillo. Que esa Lo-ba de campiña, ya lo ve siempre distante, lejano, que su corazón no le pertenece más. Ha sido inevitable. Y si fuera la loba la que tuviese compañía, será el lobo el que permanecerá solitario porque, también allí, la esencia sería irrepetible, se hubiesen marcado distancias celosas en objetivos interruptos, pero la llamada del corazón pertenece a otra esfera. Habría sido inevitable, también...hasta tanto sus ojos no decidiesen lo contrario.
Por ahora, loba, que había y seguía siendo lo ilimitado e infinito de un lobo no bajaría la barrera. La había bajado con este lobo; pero ahora sabía que no. Que no más...por mucho tiempo.

ILUSTRACIÓN: Ricardo Siri Liniers