Lamento De Venezuela A Su Mar

Domingo, Agosto 30, 2015

Pareciera ser esta una era en que nos dedicamos a asistir más a entirerros que a re-nacimientos, que nos preocupamos más por dejar morir lo que tiene potencial en aras de un confort que suponemos es más saludable que nuestra propia vida, dejamos perecer el sentido de la natilla escaldada. Pareciera ser esta una era en donde los matrimomios se celebran en un autobús cualquiera y los divorcios voluntarios parecen arreglarse en un taxi destartalado porque los maltratos de lo concebible supuran por la tierra y por las venas de los contrayentes, ahora posible diluyentes. Pareciera ser una era donde nos preocupamos más por diluir la mantequilla en agua que por hacer de la tierra una razón menos injerente y una más apuntable al recodo de lo que ha de ser trabajado.
Pareciera ser esta una época donde, ¡cómo no!, ya que nuestros pasos han de terminar en el hoyo no parece preouparnos vivr para dejar legados que perduren en el interior de las caracolas para próximos buscadores sino que desperdiciamos tirra en desaseo y lamento. Y cómo escribiría Serrat su lamento a ese mar procreador que le dió la vida a la Tierra, que la acompaña en su grito de llanto y sangre, así morimos lentamente en tierras donde los régimenes castran a sus sueños. A sus contrayentes.
Y en Venezuela pareciera que vamos de moda con la retirada de vida, que estamos yéndonos a gritos, sin querernos ir porque estamos asistiendo al destierro de los verdaderos labradores, estamos asistiendo a la muerte mortecina de lo progresista delante de un puñado de raza anticapitalista que pregona que la patria es pueblo putrefacto que necesita biometría para mantener una dieta controlada que lo haga saludable, porque no hace falta comer de más, que la tierra está colapsada de producción, y... el mar contesta... que está cansado de escuchar gilipolleces.
Todos parecen decir, que es mejor allá, afuera, en cualquier parte, que aquí. Y tratamos de llevarnos un pedacito de esa tierra en el corazón, para luego, colocarlo en un jarrón de cristal, sobre un aparador, en cualquier salón, donde, seguramente, brillará la calefacción unos cuantos meses del año. ¡Quién lo diría que una tierra llena de vida pudiera pensarse a sí misma como colapso de colado infantil sin briznas para el futuro!
Que la tierra, y el mar que han gestado nacidos, unos de vientres extranjeros, otros de vientres más nativos, menos anti-territoriales, según algunos otros, no queremos asistir a la muerte de Venezuela, no queremos ser asistidos en ataúdes, queremos que la incompetencia de la raza que enmaraña al capitalismo disfrazándolo de fascista cuando, en realidad, ellos son el fascismo de la historia, mientras ellos sí se apuntalan y disfrutan derrochando con él azahares de posibilidades, nos contaminan la tierra y el mar con ese mancha negra que succionan sin contención, manchando con esta mancha, a esa Castilla De La Mancha, de una tierra, que en el Mar Caribe, era juego y promesa. Queremos que dejen de vetarla, de robarla, de execrarla, de ser obligante vuelo de partida. Queremos que se acabe la masacre. Que dejen de quitarle terreno a su tierra de promesa, que riega oro con su sol los días y baña la costa con su torcaz marinaje sus eternidades. ¡Que no queremos asistir ni al duelo, ni a la muerte de su sol, ni de su costa!

.-23/08/2014

https://www.youtube.com/watch?v=SBtQyHqtCEg