Árboles Contenedores Y Liberadores

Viernes, Mayo 2, 2014

  Hay cosas, situaciones, que se mantiene vivas para sentirse vivo, otras se viven porque es la única forma de mantener viva la chispa de lo viviente, y en última instancia, la necesidad de sentirse vivo, de nuevo, como antes, como al principio, o quizás, como siempre para espíritus más viejos, donde se extraña la fuerza de lo habitable y lo cual se va en deshaucios de los que está hecha la materia de lo habitable, todo lo humano entremezclado con la miseria, la violencia de todo tipo, y las almas marcadas por ADN espirituales desencajados en la línea constructiva.    Pareciera, a veces, que las historias, sobre todos las de amor, caminan entre amenazas de tiempos épicos y "reales", presentes.  Y sí, mucha veces es así, los contrapunteos del destino tienen la tendencia a separar más que a unir, y peor es cuando el encuentro se da entre almas de carácter alquímico.    Los árboles se enferman por piojos blanquecinos que invaden sus ramas, su tronco, y debilitan el sistema.  Eso sería la única forma en que un árbol de carácter alquímico, después de haber encontrado una raíz "palmar" en su expansión, raíces fuertes que son lazos de ADN y donde el ARN espiritual lleva la carga vital para que no muera el contenido, no son raíces de humo, y como son lazos de los cinco elementos no le impediría al otro árbol fusionarse con él; o la única forma en que éste determinaría decisiones drásticas de no-pertenencia después de haberlas cifrado, o escogería, cerrar los círculos de energía, sería el de los tiempos fraudulentos por el destino; pero al menos, antes de irse transferiría de espíritu a espíritu su amor de fuego, y le dejaría saber su término como árbol alquímico en este tiempo.   Un árbol alquímico no permite que su espejo se angustie porque éste pueda dejar de sentirlo, de comunicarse, o lo pierda sin conocimiento de causa. No tendría sentido para ese árbol generar más angustia, más emociones perturbadoras, o agregados negativos a la experiencia "individual" que trae su espíritu alquímico de vidas pasadas, de presentes sostenidos en tiempos excesivos, porque ese otro ánima también supo de ese tema, de sostener por demasiados tiempos lo insolvente.
 

    Los árboles alquímicos, están en situaciones incorrectas, en tiempos difíciles, en contextos con guarimbas; no importa. Algo, o alguien...o ellos, se pusieron ahí para encontrar y generar lo que tiene que "sombrear", para que se pueda respirar y aliviar algo de lo climático.  Si un árbol alquímico tuviera que irse  o fuese arrancado, y transplantado en otro lugar para llevar a cabo una tarea específica, en tiempos de imprevistos, si eso pasara, éste nunca dejaría de regresar por su espejo alquímico, o de permitirle al otro, que le buscase, o de encontrarse en puntos comunes, sobre todo si uno de estos árboles ha decidido sentarse a sombrear y el otro a crecer, bajo una decisión, nuevamente "individual" de hacerlo a su ritmo, a cómo le dicta su propio núcleo.      Un árbol alquímico siempre desea y deseará la esencia de su espejo.  Es imposible que las ramas no se toquen, no se enreden, no se mezclen, no se inclinen para buscarse y hacerse el amor, allí en la alquimia, aquí, en el verdor de sus ramas.  En tiempos finitos, en tiempos infinitos, mientras existen como conjunción.      Cuando el árbol-espejo sepa que es su momento de fusionar ambas estructuras, que es libre de aquello que le ata, cualquier cosa o muchas cosas que lo encadenen a una tierra donde ya no quiere estar, el árbol liberador, sonreirá, y simplemente, le señalará el camino para que le contenenga por completo.

Etiquetas: