El Duelo

Domingo, Agosto 16, 2015

   Sin embargo, aquí Jesús juega con un tercer elemento que es aquel que nos desconfigura de la acción predecible y nos sitúa en un marco determinante y elemental que nos define como seres vivientes activos que nos asegure la supervivencia. Ese marco está referido por los encuentros vitales, donde uno de los protagonistas invalida la acción de su entorno, sea unipersonal o colectiva. Es una especie de cuadrado de 2x2 en donde nos sumergimos muchas veces, y que no nos da la opción de contemplar opciones nuevas, sin llegar a entender, que mucho más cerca de lo que pensamos, podemos toparnos con la perspectiva de alguién más, en la cual, no estemos contemplados como elementos contenedores, tampoco. Se puntualiza entonces la invalidez de las perspectivas personales dadas las circunstancias específicas de un ámbito: ¡¿quiénes somos verdaderamente nosotros, qué es lo contiguo, y qué lo extrañamente ajeno, que se hace eco de nuestras perspectivas para quedarse con ellas, en ellas?