Coco antes de Chanel

En este caso nos encontramos ante una película de Anne Fontaine, que está versada en la niñez, adolescencia y juventud de Gabrielle Chanel, y donde se exponen con gran sentido de la fotografía y detalles de iluminación la experiencia de esta mujer, quien llega a marcar hito en el campo de la moda. En 1920, crea su primera casa Chanel, y posteriormente, debuta en el campo de la perfumería.
Gabrielle, protagonizada por Audrey Tautou, nace en un hospicio debido a las carencias económicas de la familia, llevando así una infancia muy privatoria. A los 12 años es llevada, junto a sus otros cuatro hermanos y tras la muerte de su madre de tuberculosis, a un orfanato en el condado de Auvernia, propiedad de dos tías. Allí, siempre en espera de que su padre, vuelva a por ellas, aprende a coser y a manejar los hilos con gran habilidad, mientras entrelaza una peculiar sintonía con una de sus hermanas, con la cual, años después debutaría en los cafés conciertos y cabarets como cantante.

Ahí es donde comienza la singular trayectoria de Coco, pues al salir del hospi
cio y decidir aventurarse en el mundo de los cabarets y la música, persiguiendo su anhelo de convertirse en actriz, es donde comienza a poner de manifiesto su carácter personal de indomabilidad y certeza individual. Haciendo uso, además, de una personalidad hermética, debido a los abandonos y carencias, crea una mixtura que desencadena en un irrefrenable deseo de convertirse en "algo" que marcará una diferencia en su entorno. Beneficiada, por otro lado, con una curiosidad no reprimida para experimentar la vida, se enfoca en dejar fluir su destino, pero siempre dejando un espacio interior, y exterior, que nadie pudo tocar, salvo su
gran amor Arthur "Boy" Capel, (Alessandro Nivola), quien, aunque nunca se casa con ella por razones de prestigio social, de identidad, y económicas, la mantiene como su amante hasta que muere prematuramente, dejando un gran vacío en Coco.
La película, trata de exaltar, aunque a veces, de una manera un tanto romántica y compensatoria, las aventuras amorosas que vive Gabrielle desde una perspectiva de máxima liberalidad entre lo que ella es, expresa y propone. Sin embargo, la fuente o mecenas en los que ella se refugia y apoya durante sus dos épocas transicionales importantes, y a las que hace referencia la película, son figuras arquetípicas, fisiológicamente importantes en el contexto sicológico de la obra; pues una no hubiera existido sin la otra, al menos, no el film. Por otro lado, se dejó claro, que incluso, haciendo uso de una voluntad tenaz, y de una correcta alineación con una ruta profesional, le fue necesario el impulso de estos personajes, primero, Etienne Balsan con su tienda de sombreros, y luego, Capel; ambos compañeros de cama de Coco y quienes están posicionados económica y socialmente, de una u otra forma.

La continua búsqueda de Gabrielle durante toda su vida y el anhelo de sentirse amada, la hace mentir sobre sus orígenes y adentrarse en la figura esnobista. Su lado observador, escudriñador y curioso; circunspecto, pero a su vez, arriesgado, hace de éste personaje una proyección de lo que pudiera ser una piedra en bruto, cuando cuenta con las herramientas para ser transformada en la joya de un tiempo; exaltando aquí, eso que ella pretendió, antes y después de Coco.