Vivir Mejor I

Uno de los primeros factores a considerar en esta cadena de eslabones, casi perdidos, debido a los altos niveles de contaminación que acosan nuestros ambientes, es el mantenerse en contacto con el aire limpio y fresco, lo más puro posible. Para ello, se recomienda dormir, si es posible con las ventanas abiertas, viajar a la playa, a la montaña, o disfrutar de un zumo en ambientes al aire libre, lejos de la contaminación vehicular. En zonas y épocas de invierno, se deberán airear las habitaciones por el mayor tiempo posible. Por otro lado, existen unos purificadores de ambientes, los cuales, no sólo mantienen el aire despejado de contaminantes sino que mata cierto tipo de bacterias y eliminan las partículas remanentes de los productos que usamos para desinfectar nuestros hogares; los cuales son perjudiciales, también para el sistema inmunológico. Por otro lado, el ejercitarse, al menos durante 30 minutos todos los días, lo cual, va desde una simple caminata a un paso moderado hasta un ejercicio aeróbico o cardiovascular controlado tonifica todo el sistema del organismo.

Mantener los ojos abiertos sobre aquello que comemos, es la siguiente clave para proporcionarle al organismo aquellos elementos que son vitales para su funcionamiento. En esta primer artículo, de esta sección, nos centraremos en los azúcares y el consumo de vegetales. En cuanto a este último rubro, un dato a seguir, es preferir la ingesta de vegetales crudos, en mayor proporción que cocidos, siempre y cuando esto sea posible. Si es necesario cocinarlos, hacerlo al vapor, o sacarlos del agua cuando aún están algo duros, o como diríamos, coloquialmente, “al dente”, de manera que no pierdan sus vitaminas. No sobrepasar una cantidad de carbohidratos, que obliguen al páncreas a segregar mayores cantidades de insulina para regular en azúcar en sangre, pues ésta es un recurso no renovable, una vez que se agotan los cartuchos deberás ingerir dicha hormona por vía exógena.  Ahora, la pregunta aquí sería ¿cuál es la cantidad adecuada de carbohidratos-azúcares que una persona debe consumir diariamente?; a lo que podríamos responder, que depende de su peso-altura y cantidad de ejercicio físico desgastador diario. Sin embargo, y tomando todo esto en cuenta, debemos recordar que casi todo lo que ingerimos en el día tiene azúcar. Es decir, si usted se come un perro caliente, está ingiriendo el pan (carbohidrato que se convierte en azúcar), las salsas (mayonesa, mostaza y salsa de tomate, contienen azúcar) y si en vez de añadirle vegetales frescos que funcionarían como antioxidantes, usted le coloca papitas fritas y grasas de otro estilo, usted está comiendo más azúcar que proteína. Por otro lado, si usted se sienta a tomar café o té y le añade una o dos bolsitas de azúcar, ¿sabe cuánta azúcar esta ingiriendo? Cada bolsita oscila entre 4 a 8 gramos de azúcas; saque usted la cuenta entonces... Luego, usted merienda galletas o le apeteció una ración de pastel. Añadido a ello, usted, ha cenado, ingerido licores o bebidas gaseosas azucaradas, almorzado, desayunado y quizás, tomado raciones entre comidas de dichos azúcares o carbohidratos, lo cual ha sobrepasado la reserva que su tanque de azúcar debería tener.
Ahora bien, para poder estimar una media de un consumo apropiado de azúcar para su organismo, usted no posee una fórmula y sí muchos estímulos visuales y del gusto que los contienen. Una forma de acercarse a eliminar las grandes cantidades de azúcar de nuestro entorno es aprender a disfrutar de esos alimentos y bebidas que no poseen azúcar refinada, y tampoco, aspartame o sacarosa, pues hay suficientes estudios y datos, que aportan conocimientos de que estas sustancias no son eliminadas correctamente por el hígado, y además son productoras de tumores. Puede escoger galletas y dulces endulzados con fructosa, pero, no por ello, puede exagerar su ingesta, pues aunque está consumiendo azúcar sin refinar, sigue siendo azúcar, y por ello debemos moderarla. Las meriendas de media mañana o tarde puede sustituirlas, por fruta, yogurt, o frutos secos. Si consume café, té o zumos, no le añada azúcar ni los edulcorantes. Las porciones del desayuno, almuerzo y cena, que contengan carbohidratos no deben exceder la proporción de las proteínas y los vegetales.
Al menos, usted puede mantener este estilo de alimentación por cinco o seis días a la semana, y el resto, puede compensar a su paladar con algún dulce, helado o comida alta en grasas o frituras, pues sabemos que eliminar por completo nuestros viejos hábitos es tarea difícil. Lo importante es tomar control y medida de ello, y no excederse, tampoco, en aquellos días o espacios, en donde vamos a consumir licor, dulces o grasas.
Dejaremos las grasas y las proteínas para una próxima entrega.